¿Tu vida está hipotecada por el dolor?

¿Te gustaría poder llevar una vida normal y disfrutar de esas pequeñas cosas que llevas años sin poder hacer?

¿Estás harta de consultas con especialistas que ni siquiera llegan a entenderte?

¿Estás harta de promesas y de tratamientos que no funcionan?

Yo también he estado ahí.

Yo fui un ciclista con una “lesión” muy rara al que ningún médico, naturista, curandero, matasanos, homeópata, fisioterapeuta, quiropráctico, especialista, charlatán, acupuntor, etc… entendió.

Yo era capaz de ganar una carrera pero también de retirarme en el km 2, sin ningún motivo aparente. Yo sabía que algo iba mal, que aquello no era normal, algo me pasaba… Nadie supo entenderme ni ayudarme.

Bienvenido a la Biología del dolor

Aquí hablo principalmente de biología, de psicología, de salud y de superación, pero lo más importante que sacarás de aquí es:

  1. Por qué no ha funcionado ningún tratamiento de los que has hecho.
  2. Cómo funciona realmente el dolor.
  3. Qué es lo que debes hacer para superarlo definitivamente.

La medicina tradicional no ha entendido cómo funciona el dolor, se ha quedado en la superficie, en los síntomas tratando de poner parches sin llegar al fondo de la cuestión. Se hacen tratamientos que no tienen en cuenta su biología, como funciona y a qué responde.

Si no conoces cómo funciona algo difícilmente vas a poder cambiarlo. Y ahí estás tú, dando vueltas en círculo, sin poder salir de esa espiral de sufrimiento que ha destrozado tu vida.

¿Cómo se supera el dolor?

Dos puntos principales:

Aprender cómo funciona el dolor: has de conocer la biología del dolor, qué es lo que pasa en un organismo para que se dé esa reacción de dolor.

Dar pasos en esa dirección: Si sabes cómo funciona podrás distinguir los tratamientos que no van a ayudarte, para aplicar a tu vida aquello que puede revertir esa respuesta de dolor.

¿Quién es David Sojo?

Era un ciclista muy bueno con un problema muy raro, al que hicieron todo tipo de pruebas en las que todo estaba perfectamente, ¿te suena?

Desesperado por solucionar aquel problema consulté a muchísimos especialistas. No pudieron ayudarme, ni siquiera llegaron a entenderme. Es muy duro sentirte mal, buscar ayuda y no encontrarla. Pero es aún más duro que nadie, ni familiares, ni amigos, ni compañeros, ni profesionales… comprendan tu sufrimiento. Mi problema no se trataba de dolor, pero su causa era la misma.

Yo sabía que tenía unas condiciones físicas buenísimas, pero había algo que no iba bien. Era capaz de ganar una carrera pero también de retirarme en el km 2 exhausto.

Yo fui un niño gordo, hasta que con 15 años me dio por andar en bici. Empecé una dieta muy estricta y adelgacé mucho en poco tiempo.

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Pero adelgacé de un modo raro. Mientras mi cuerpo estaba delgado, mis piernas seguían gordas, con más grasa que en el resto del cuerpo. Esta foto es de mi primera carrera después de adelgazar, con 15 años. Hice 2º, porque inexplicablemente me quedé bajando a 3 km de meta, totalmente desfondado. Adivina quién soy.

No le di más importancia, andaba bien. Pero al ir subiendo de categorías vi que algo no iba bien. En la misma carrera había momentos en los que iba sobrado y otras arrastrado. Mis piernas seguían gordas, aunque con ropa de calle aparentaba estar delgadísimo. Al contrario que mis compañeros, cuanto más entrenaba y menos comía, mas engordaba.

¿Cuál era mi problema?  Nuestro metabolismo está controlado por un organismo diseñado para la supervivencia.

Al adelgazar tan rápido mi organismo interpretó que aquello era un riesgo. Su respuesta fue guardar grasas. ¿Dónde? En las piernas, donde más gasto tenía.

Simplificando, cuando haces ejercicio tu cuerpo usa dos tipos de combustible:

    1. Grasa, si la intensidad no supera el 70%
    2. Glucógeno, si pasa del 70%

Mi cuerpo trataba de no usar la grasa como combustible. Yo corría sólo con glucógeno, que es escaso y se va reponiendo. Andaba bien en carreras con subidas cortas. Si la subida no duraba mucho me llegaba el combustible y en la bajada reponía. Si las subidas eran muy largas mi glucógeno se terminaba y sin un respiro el glucógeno no se repone.

Consulte a todo tipo de médicos. Nadie me entendió ni me ayudó. Yo seguía intentando, porque sabía que tenía unas condiciones físicas buenísimas. Llegué a correr en profesionales, con algunos de los grandes de este deporte y había momentos en los que iba sobrado. Si solucionaba aquello sabía que llegaría muy lejos. Sólo al dejar la bici y estudiar psicología hallé la solución al problema.

¿Qué tiene que ver esto con tu dolor?

No tenía nada mal, nada roto, nada que arreglar. Tenía un organismo sano, porque a ratos era capaz de andar bien, pero que por una interpretación errónea (pensar que aquel gasto de energía era inasumible) me dejaba sin energía. Yo no entendía lo que me pasaba, y los médicos menos.

A ti te han hecho muchas pruebas y no hay nada mal, o por lo menos nada tan mal que justifique esos dolores. Eso solo puede considerarse un organismo sano que está dando una respuesta equivocada. Está activando un mecanismo de defensa (dolor) cuando no procede. Tu no entiendes nada y los médicos menos.

Tu organismo toma decisiones en función de las interpretaciones que hace de lo que pasa, no de la realidad. El mio interpretó que aquel gasto tremendo de energía era peligroso. El tuyo ha interpretado que hay una amenaza y manda dolor, una de sus alarmas.

Una interpretación de mi organismo arruinó mi carrera deportiva. Una interpretación del tuyo está arruinando tu vida. Nuestro organismo se equivoca a menudo. Tú aún estás a tiempo de darle la vuelta. Enseña a tu organismo que se está en un error para que deje de mandarte dolor y podrás volver a disfrutar de tu vida.

Yo sabía que si solucionaba aquel problema sería capaz de llegar muy lejos, así que recorrí todo tipo de médicos y pseudomédicos, pero fue en vano. Cuando comencé a estudiar el dolor me sentí muy identificado con los pacientes, su situación era sorprendentemente parecida a lo que yo había vivido.

Ni la medicina ni la sociedad han entendido cómo funciona el sistema del dolor. La medicina busca ese defecto que justifique el dolor. La sociedad pide esa pastilla que ponga fin a su calvario.

Llevo más de 5 años estudiando el dolor, alejado de las farmacéuticas, las unidades del dolor, los reumatólogos, los psiquiatras… porque no han entendido la base del funcionamiento del dolor. Los tratamientos que proponen son inútiles.

La clave para entender lo que me pasaba está en conocer el funcionamiento básico de tu organismo, en ver un organismo equivocado pero sano. La clave para superar tu dolor también.

He tratado de explicar a muchos profesionales del dolor que se están olvidando de lo más básico: la biología del dolor y el funcionamiento básico del organismo. Sin eso no habrá solución. Desafortunadamente hay mucho desconocimiento en algunos casos. Muchos intereses en otros.

Yo no tuve a nadie que me iluminase el camino, me costó mucho tiempo y muchas frustraciones saber qué me pasaba. Como no cambies tu visión acerca del dolor estás condenado. No esperes ningún descubrimiento asombroso que te quite los dolores. No lo habrá.

Las claves para superar el dolor ya fueron descubiertas hace mucho, sólo has de redescubrirlas y aplicarlas.

Suscribirte a mi página y profundiza en la biología del dolor porque ahí están las claves para salir del dolor.